¿TU HIJO ES INTOLERANTE A LA LACTOSA?

La intolerancia a la lactosa en los niños es la incapacidad para digerir la lactosa, un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos.

¿Cuáles son algunos de los síntomas principales de la intolerancia a la lactosa?

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa dependen de la cantidad de lactosa que se consuma. Cuanta más lactosa consuma su hijo, más síntomas experimentará. Los síntomas de la intolerancia a la lactosa pueden ocurrir desde minutos a horas después de haber tomado leche o ingerido productos lácteos y pueden variar desde leves a graves en función de la cantidad consumida y la
cantidad tolerada.

Algunos de los síntomas a los que debe estar atento son los siguientes:

  • Náuseas
  • Dolor abdominal, calambres e hinchazón
  • Materia fecal blanda y gases
  • Diarrea acuosa con gases

¿Qué se debe hacer cuando se detecta intolerancia a la lactosa en niños?

Cuando un niño presenta síntomas de intolerancia a la lactosa, se deben retirar de la dieta por unas dos semanas todos los productos lácteos. Esta medida puede ayudar a resolver el problema. Pasado ese tiempo, se puede reintroducir la leche en la dieta en pequeñas cantidades. Cada día, los padres pueden darle al niño mayores cantidades de leche, prestando mucha atención al retorno de los
síntomas.

Es muy importante mantener el resto de los elementos de la dieta constante y simple durante este periodo, ya que hay otros alimentos que podrían causar síntomas semejantes. Si los síntomas del niño mejoran durante la dieta sin lácteos y vuelven dentro de 4 horas de haber tomado leche, se considera el diagnóstico de intolerancia a la lactosa.

¿La intolerancia a la lactosa es lo mismo que la alergia a la leche?

No. Muchos padres confunden los términos intolerancia a la lactosa y alergia a la leche. Si bien es posible que sus síntomas sean similares, se trata de dos afecciones totalmente diferentes. La intolerancia a la lactosa es un problema digestivo, mientras que la alergia a la leche involucra al sistema inmunitario. Por lo tanto, si bien la intolerancia a la lactosa puede generar muchas molestias,
no provoca ninguna reacción que pueda poner en peligro la vida, como la anafilaxia.

Las alergias a la leche tienden a desaparecer durante el primer año de vida, cuando el sistema digestivo del bebé todavía está bastante inmaduro. La intolerancia a la lactosa puede comenzar en la niñez o la adolescencia y volverse más notoria en la adultez.